EDUCACIÓN SEXUAL
La educación sexual es un proceso integral que acompaña a las personas a lo largo de toda su vida, facilitando el conocimiento, la reflexión y el desarrollo de una vivencia sana, positiva y consciente de la sexualidad. Lejos de centrarse únicamente en la prevención o la información biológica, la educación sexual abarca dimensiones energéticas, emocionales, relacionales, éticas, sociales, intelectuales y espirituales, adaptándose a las necesidades de cada etapa evolutiva y contexto personal.
¿Qué implica la educación sexual?
- Autoconocimiento y autoestima: Ayuda a comprender y habitar el propio cuerpo, reconocer las emociones y fortalecer la confianza en una mismo/a.
- Relaciones afectivas y sociales: Ofrece herramientas para construir vínculos sanos y respetuosos, basados en la comunicación, el consentimiento y cuidado compartido.
- Diversidad y respeto: Reconoce y valora la pluralidad de identidades, expresiones y orientaciones sexuales, promoviendo una mirada inclusiva y libre de prejuicios.
- Prevención y autocuidad: Brinda recursos para establecer límites, ejercer el derecho a decidir sobre el propio cuerpo y detectar o prevenir situaciones de abuso o violencia.
- Perspectiva de género: Incorpora la reflexión crítica sobre los roles, estereotipos y desigualdades de género, fomentando la igualdad real y el respeto entre todas las personas.
